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El caracol Colcol - Gloria Fuertes


Al caracol Colcol
 
El caracol Colcol
el otro día,
no sacó sus cuernos al sol
porque llovía.
 
El caracol Colcol,
cuando dormía la siesta,
rodó por una cuesta,
y se rompió la testa.
(Se estrelló en la carretera)
 
Le vio un perro galgo.
- Señor Caracol, ¿le pasa algo?
- ¡Ay, ay, ay de esta no salgo!
- ¿Se ha roto la cabeza?
- ¡No! ¡Me he roto la casa!
Llévame al veterinario
que me ponga una gasa,
una gasa, una gasa.
- Mejor un esparadrapo.
- Dijo el doctor don Sapo.
- Doctor don Sapo usted sepa,
que tengo goteras,
la lluvia cala mi casa,
que me he roto la azotea.
 
El veterinario le operó.
Le curó la concha,
le juntó los pedazos,
le puso unas tiritas
de arriba abajo.
¡Qué trabajo!
Después le escayoló
y el caracol Colcol,
se convirtió
en un pelota de pin-pon.
 
Cuando le quitaron la escayola,
el caracol sacó los cuernos y dijo ¡hola!


 
Gloria Fuertes

Balada del caracol negro - Federico García Lorca

Balada del caracol negro
 
Caracoles negros.
Los niños sentados
escuchan un cuento.

El río traía
coronas de viento
y una gran serpiente
desde un tronco viejo
miraba las nubes
redondas del cielo.

Niño mío chico
¿dónde estás?
Te siento
en el corazón
y no es verdad. Lejos
esperas que yo saque
tu alma del silencio
Caracoles grandes.

Caracoles negros.

Federico García Lorca

El caracol Martín - María Alicia Esaín


El caracol Martín

Una vez en mi jardín
pasó algo extraordinario:
se vio al caracol Martín
sentado leyendo el diario. 

Le pregunté preocupada:
—Oiga señor, ¿qué le pasa?
Él me dijo tristemente:
—Aquí ando, buscando casa
—¿Qué ha pasado con la suya?
—fue mi pregunta inmediata.

—La he perdido —dijo el pobre— 
¡Un auto casi me mata!
—No se aflija, Don Martín
—le contestó mi hermanita
y en un momento le puso
sobre el lomo, una cajita.

Entonces el caracol
se fue a dormir muy contento
porque en lugar de una casa…
¡Tenía temperamento!

María Alicia Esaín

El caracol Babacol - Marisa Alonso


El caracol Babacol

El caracol Babacol
saca los cuernos al sol,
y duerme tranquilamente
en una hoja de col.

Una ráfaga de viento
le ha tirado de la hoja,
le lleva con mucha fuerza
rodando hecho una bola.

Metido dentro de casa
el caracol mareado,
no se atreve a salir
aunque el viento ya ha parado.

Abre los ojos despacio,
su casa no tiene daños,
con todo lo que ha rodado
se ha salvado de milagro.

Al fin asoma los cuernos
y queda maravillado,
¡todo está lleno de hojas!
lechugas, coles y nubes.

Este lugar es precioso,
le gusta para vivir,
la casa la lleva a cuestas
sólo debe decidir.

No hay mal que por bien no venga,
piensa feliz y contento,
el caracol Babacol
ya no tiene miedo al viento.

Marisa Alonso

Manolito el caracol - Carmen Gil

Manolito el caracol

Manolito el Caracol
sale sólo si hace sol,
pues no le gusta ni un pelo
que llueva lluvia del cielo.

Es caracol de secano
-explica a todos su hermano.
-Sueña de noche y de día
con vivir en Almería.

¿Y qué hace un caracol
viviendo bajo una col,
si él lo que quiere es estar
muy cerquita de la mar?

Manolo le echa coraje,
coge todo su equipaje
y se dispone a viajar
hasta Roquetas de Mar.

¡Vaya, vaya, vaya, vaya..
pero qué enorme es la playa!
Y olvida pronto su pena
tomando el sol en la arena.

Un día llega una ola,
arrastra una caracola...
y Manolo, de repente,
se enamora locamente.

Caracola y Caracol
son felices bajo el sol:
se pasean por la orilla
de la mano y sin sombrilla.

Caracol y Caracola
ya no están solo ni sola
y se quieren a rabiar
allá en Roquetas de Mar.

Carmen Gil

Canción del caracol - Carlos Marianidi


Canción del caracol

Despacio, despacio,
que nadie me apura.
El junco se hamaca,
el río murmura.

Despacio, despacio,
sin ninguna prisa.
Viene olor a rosas
si sopla la brisa.

Despacio, despacio,
sin desesperar:
manteniendo el ritmo,
siempre he de llegar.

Carlos Marianidis